La esfera infinita y desconocida,
escarlata en suspensión, todavía
viva y ardiente, dormita.
Su tenue luz ilumina en el
mediodía; papeles en blanco,
libros antiguos y palabras
marchitas; como flores
de verano que olvidan su etapa
más reciente y colorida.
Nubes grisáceas y blancas
tapan ahora la estrella adormecida,
protectora de todos, por ser
nuestra adalid de día.
La tempestad se aproxima,
nos tizna de negro, se ríe,
cesa y toma partida.
La calma se produce, tranquila,
sabemos de manera natura
que ésta no permanece
por siempre, lo que produce
que las cosas prosigan.
Olvidamos, recordamos y
nos habituamos a que
la tempestad, presagiada
por las nubes grisáceas, nos
roce el pecho, sin que nos lo
tizna de un feo color que nos
recuerde a aquestes días.
La esfera infinita y desconocida,
escarlata en suspensión, todavía
viva y ardiente, dormita.
Espero que su tenue luz
me sirva para iluminar en los
próximos días, invernales y oscuros,
caminos inescrutables. Ardiente
esfera, ansío tu ayuda como guía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario