domingo, 13 de noviembre de 2011

[...] Y por supuesto, la música sí tiene importancia. No constituye algo aparte, sino que se halla en el centro mismo, de las cosas. De hecho, no es tanto un "algo" como un modo de conocer el mundo, un modo de ser nosotros mismos. Es como un objeto imaginario, que está ahí y , sin embargo, no está. O, expresado con más precisión, hay signos de ella en todas partes- en partituras, libros, instrumentos- y, sin embargo, nada de esto es la música. No podemos ni señalarla ni atraparla, porque tan pronto como surge, ya ha desaparecido, consumida por el silencio, sin dejar huellas.
Casi podría decirse que la música no es un "algo" hasta que, reflexionando y escribiendo sobre ella, la convertimos en uno. Si esto suena un poco paradójico, la razón es que es un poco paradójico: quizás cuando Elvis Costello (si es que fue Elvis Costello) tenía razón cuando afirmó que escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura. Pero lo cierto es que todos lo hacemos. Utilizamos palabras para decir lo que la música no puede decir, para decir lo que queremos expresar lo que la música significa para nosotros.
[...]

En el mundo actual, decidir qué música escuchar es una parte significativa de decidir y anunciar a la gente no sólo quién quieres ser, sino quién eres.

Nicholas Cook
De Madonna al canto gregoriano. Una muy breve introdución a la música

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